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EL BLOG DE NOEMÍ TUR
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El Dolor Crónico

El dolor crónico, o puntual, tiene un componente totalmente subjetivo. Sólo podemos medir el dolor a través de la interpretación que realiza la persona y por las conductas de afrontamiento que desarrolla ante el mismo. Cuando se produce una reacción dolorosa en respuesta a una lesión o enfermedad, se origina una reacción defensiva de tensión muscular y una reacción de estrés ante la percepción de amenaza que produce el dolor, originando un círculo de dolor-tensión-dolor.

El dolor pasa a ser tanto el origen como una respuesta de tensión muscular. El miedo asociado al dolor hace que disminuyamos nuestra movilidad y las relaciones sociales, con lo que nuestra entrada de estímulos positivos se disminuye e incrementa nuestra atención hacia la percepción de dolor y tensión. A su vez sabemos que los distintos pensamientos, expectativas y creencias, que tiene una persona influyen en su estado de ánimo, afectan a los procesos fisiológicos que se desarrollan en su organismo, producen consecuencias sociales y condicionan su comportamiento. El lenguaje interno que tiene una persona acerca de su dolor, puede incrementarlo diciendo “cada vez me duele más”, “esto es insoportable” o puede cambiarlo por autoinstrucciones positivas que le ayuden a soportar, disminuir o incluso hacer desaparecer el dolor. Expresiones como “estoy mejorando”, “cada vez me duele menos”, etc. son principios de analgesia en nuestro cerebro y fomentan una actitud positiva ante la dificultad.

 

El dolor físico tiene un componente totalmente subjetivo.

 

Me especializo en terapias individuales y grupales (fibromialgia y enfermedades reumáticas) de atención al dolor crónico. Los tratamiento se basan en conocer la relación entre la mente y el cuerpo. Al saber cómo funciona nuestro cerebro y cómo influyen el diálogo interno y los mecanismos inconscientes sobre nuestro cuerpo, podemos empezar a influenciar de forma consciente la percepción del dolor. Entre las principales técnicas que utilizo en los grupos de terapia, podemos encontrar:

  • Respiración Consciente y Relajación: Al respirar profundamente e introducir más oxígeno en todo nuestro organismo se ralentiza el ritmo cardíaco y el ritmo cerebral, mejoran todos los procesos fisiológicos, se relaja el tono muscular, etc. Todo ello favorece la sensación de bienestar general.
  • Hipnosis: Se modifica la percepción subjetiva del dolor a través de la sugestión de analgesia, el desplazamiento de la percepción del dolor o distanciando emocionalmente a la persona del mismo.
  • Visualización guiada: Es una de las técnicas más útiles para conseguir un mayor control de la mente, las emociones, y el cuerpo y para efectuar cambios deseados en la conducta. Distrae la atención y desplaza la percepción del dolor.
  • Identificación de pensamientos negativos que influyan en la percepción del dolor y sustitución por otros más positivos y adaptativos. Las personas que viven con dolor crónico sufren los efectos secundarios no deseados de tomar mucha medicación y viven agotadas de probar distintas terapias fisiológicas que les ayudan pero que no siempre consiguen remitir su dolor.

 

Visualización Guiada
Visualización Guiada: Poniendo el foco de atención a aquellas cosas que nos agradan, en vez de al dolor.

 

Los estudios de la terapia psicológica del dolor han demostrado su eficacia en dolores osteoarticulares (artritis, lesiones musculares, dolores de espalda), cáncer, migrañas y cefaleas, entre otros. El número medio de sesiones es de diez, con un mantenimiento de la mejoría de seis meses o vitalicio mientras se sigan practicando los ejercicios. No tiene efectos secundarios no deseados y supone un enriquecimiento en todas las áreas vitales de la persona puesto que se aprenden conductas de afrontamiento ante la dificultad que se pueden utilizar ante otras situaciones vitales
estresantes.